Guardarrr #6

No tengo nada que ponerme

A pesar de todos los chistes que se han hecho y todos los artículos que se han escrito en las revistas femeninas para solucionarlo, el problema es real. Llega un día, a veces esperado y a veces inesperado, en el que nos encontramos enfrente del armario que contiene las mismas prendas que ayer, fíjate, y desesperamos. En aquel momento de verdad parece que ahí no hay nada más que unos trapos absurdos.

Los ataques esperados del demonio de no-tengo-nada suelen ocurrir antes de importantes eventos sociales, ocasiones en las que queremos proyectar un yo que es más grande, más brillante y más guapo que nuestro yo cotidiano. Es parte del juego social y otra conversación.

Pero hoy estoy pensando en las apariciones inesperadas del demonio, aquellas para las cuales no estamos preparadas y no podemos explicarlas fácilmente.

Respira. Toma nota. ¡Oh, qué curioso! Mi armario estaba bien ayer y hoy de repente es una desgracia. ¿Y eso?

¿Podría ser que unos elfos traviesos hayan robado todas las cosas buenas de la noche a la mañana? ¿O tal vez no se trata en absoluto de la ropa? Tal vez mi trabajo es ñeh últimamente. Tal vez esté algo intimidada por esa reunión más tarde. Quizás mi digestión esté un poco mal hoy. Tal vez fui temeraria y vi las noticias...

Yo creo que sólo en los casos de una gradual sensación de desajuste con tu armario se trata realmente de la ropa. Son los momentos cuando notas un movimiento lento pero constante alejándose del contenido de tu armario hacia una nueva persona que necesita otras prendas, otros colores, otros materiales. Obviamente, como ya afirmó Thoreau, uno puede ser una persona nueva con ropa vieja... pero en la mayoría de los casos la ropa sirve de un reflejo importante de quiénes somos, y las señales de cambio al respecto deberías tomarlas en serio.

No porque ahora tengas una edad que requiere una ropa diferente. No porque alguien lo haya dicho. No porque es "la nueva temporada", sea lo que sea eso.

Respira. Observa. Confía en tu instinto. Y deja que sucedan esos cambios.

Estoy buscando películas dedicadas a la costura y el vestir del día a día, y encuentro muy pocas. Incluso las que inicialmente prometen exactamente eso, a menudo resulta ser algo completamente diferente. El ejemplo de esta semana es The Dressmaker (2015, Jocelyn Moorhouse) que tiene muchas otras cualidades (¡Kate Winslet! ¡una estética llena de contrastes! ¡un humor peculiar! ¡un final delicioso!) pero la atención prestada a la confección en sí es mínima.

Y, sí, estaría muy agradecida por unas sólidas recomendaciones de películas de costura, muchas gracias.

Despite all the jokes made and all the magazine articles written to solve it, the problem is real. There comes an occasion, sometimes expected and sometimes out of the blue, when we find ourselves standing in front of a wardrobe containing the same garments it did yesterday, mind you, and despairing. There really seems to be nothing in there but absurd rags.

The expected attacks of the nothing-to-wear demon typically precede important social events, occasions where we want to project a self that is bigger, brighter, prettier than our everyday self. That is part of the social game, and another conversation entirely. 

But today I'm thinking of the unexpected appearances of the wardrobe demon, the ones we are not prepared for and can't readily explain.

Breathe. Notice it. Oh, how curious! My wardrobe was fine yesterday and today it's suddenly a useless disgrace. How come?

Could it be that naughty elves have stolen all the good stuff overnight? Or maybe it's not about the clothes at all? Maybe my work feels meh lately. Maybe I am slightly intimidated by that meeting later. Maybe my digestion is a bit off today. Maybe I was reckless and actually watched the news...

I believe that only a gradual feeling of maladjustment with your wardrobe is really about the clothes. There are times when you can feel a slow but constant movement away from the contents of your wardrobe, an inch or so every day, towards a new person who might need other garments, other colors, other materials. Obviously, as Thoreau already asserted, one can be a new person in old clothes… but in most cases clothing is an important reflection of who we are, and cues of change should be taken seriously.

Not because you are now a certain number of years old and that requires a different wardrobe. Not because somebody else said it. Not because it’s “the new season”, whatever that means. 

Breathe. Observe. Trust your gut. And let those changes happen.

I am looking for movies dedicated to everyday sewing and dressing, and finding very few. Even the ones which seem to promise exactly that, often turn out to be something else entirely. This week's example is The Dressmaker (2015, Jocelyn Moorhouse) which has many other enjoyable qualities (Kate Winslet! contrasting aesthetics! quirky humor! a delicious finale!) but the attention paid to the actual dressmaking is minimal.

So, yes, I would be very grateful for some solid sewing movie recommendations, thank you very much.

A very thoughtful and real pandemic diary regarding clothes: I dress for myself

Nice, hopefully a steady long term trend: China’s appetite for meat fades as vegan revolution takes hold (el mismo artículo en castellano: La revolución vegana toma impulso en China, uno de los mayores consumidores de carne del mundo)

Sound, practical advice involving Kamala as an example? Yes, please! What Should I Wear to a Zoom Interview?

This newspiece makes me want to stock up on birks because one never knows what such changes might bring (my fingers are crossed for no changes in the shoes or the manufacturing practices): Birkenstock Billionaires Unveiled After German Sandal Maker Agrees To Sell In A $4.7 Billion Deal 

+ The Future of Remote Work is the Opposite of Lonely: “What remote and hybrid works supposes [...] is the potential for a different posture towards work, in which, again, the work itself becomes malleable, even an accessory, to the rest of our lives”

And that's it for this week! I hope that you enjoyed reading this week’s newsletter and would be very happy to hear from you, about the nothing-to-wear demon or anything else… in the comments below, via Facebook or Instagram, or via e-mail at luize.ratniece [a] gmail .com

¡Y hasta aquí por ahora! Esperando que hayas disfrutado leyendo el boletín de esta semana y me encantaría saber qué te ha parecido, ya sea sobre el demonio del armario o cualquier otra cosa que Guardarrr te haya sugerido… ya sea aquí en los comentarios, en Facebook o Instagram, o por e-mail luize.ratniece [a] gmail .com

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